Abandonado

—Es preciso estar loca para salir al campo a estas horas con un calor insufrible. De dos meses a esta parte, se te ocurren ideas muy extrañas. A la fuerza me haces venir a la orilla del mar, cuando en cuarenta y cinco años que llevamos de matrimonio jamás tuviste semejante fantasía. Sin pedirme parecer, … Sigue leyendo Abandonado

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La abuela Sauvage

I Hacía quince años que no volvía por Virelogne. Regresé a cazar, en otoño, a casa de mi amigó Serval, que por fin había reconstruido su palacio, destruido por los prusianos. Me gustaba extraordinariamente aquella tierra. Hay en el mundo deliciosos rincones que tienen para los ojos un encantó sensual. Los amamos con un amor … Sigue leyendo La abuela Sauvage

¡Adiós!

Los dos amigos acababan de comer. Desde la ventana del café veían el bulevar muy animado. Acariciábanles el rostro esas ráfagas tibias que circulan por las calles de Paris en las apacibles noches de verano y obligan a los transeúntes a erguir la cabeza, incitándo1os a salir, a irse lejos, a cualquier parte en donde … Sigue leyendo ¡Adiós!

El afeminado

Cuántas veces oímos decir: "Es encantador este hombre, pero es una mujer, una mujer auténtica". Vamos a hablar del afeminado, la peste de nuestro país. Ya que nosotros, en Francia, somos todos afeminados, es decir, cambiantes, antojadizos, inocentemente pérfidos, sin orden en las convicciones o la voluntad, violentos y débiles como las mujeres. Pero el … Sigue leyendo El afeminado

El albergue

Semejante a todas las hospederías de madera construidas en los altos Alpes, al pie de los glaciares, en esos pasadizos rocosos y pelados que cortan las cimas blancas de las montañas, el albergue de Schwarenbach sirve de refugio a los viajeros que siguen el paso de la Gemmi. Durante seis meses permanece abierto, habitado por … Sigue leyendo El albergue